Esa sensación de tener los pelos de punta. De creer que el mundo se ha parado. De imaginar, de sentir, de estremecerse. A veces tan solo con una voz y unas cuantas verdades que ni siquiera se dirigen a ti y que humedecen la noche. A veces tan solo entre unas abandonadas sábanas y un cojín que te abraza en la noche. Entre unas gotas que mojan risueñas tus ojos en mitad de la calle queriendo que te pierdas. Tan solo porque sí, sin saber por qué.
No hay comentarios:
Publicar un comentario